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Ya está en órbita el satélite Sentinel-6, un ojo para vigilar el mar

Hoy finalmente ha llegado el día gracias también a la colaboración de SpaceX y su vector Falcon 9 que permitió poner en órbita el satélite resultante de la colaboración entre la NASA y la ESA.

La misión del satélite Sentinel-6 Michael Freilich es monitorear el nivel del mar. Este es un tema relacionado con el cambio global y que podría tener un gran impacto en muchas poblaciones que viven en áreas costeras, tanto en áreas tropicales, como en países como Italia (solo piense en Venecia). El satélite proporcionará información sobre el 95% de los mares (no cubiertos por hielo) cada 10 días.

La misión principal de esta unidad tiene una duración de cinco años y medio donde se recogerán datos muy precisos tanto relacionados con el nivel de los océanos como con los relacionados con la temperatura y humedad atmosférica . Nueva información que nos permitirá tener siempre un mayor conocimiento de los eventos y además dar la posibilidad de mejorar nuestros modelos predictivos.

El lanzamiento del satélite Michael Freilich Sentinel-6 tuvo lugar desde la Base de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos Vandenberg en California. Como se señaló anteriormente, el lanzador elegido es un Falcon 9 de SpaceX marcando así una colaboración “tres” en compañía de Elon Musk y las dos agencias espaciales (aunque en realidad la alianza es más amplia e incluye a la Comisión Europea, EUMETSAT , NOAA y CNES).

Sin embargo, será necesario esperar aproximadamente una hora y media después del despegue para tener el primer contacto entre el satélite y las estaciones terrestres (en Alaska) y tener un seguimiento preciso de la situación. En cambio, la primera etapa del Falcon 9 regresó aterrizando en el continente como ya se vio en otras ocasiones para los lanzamientos de SpaceX, incluso si una breve falta de la señal de video dio algo de preocupación. Esta vez no se utilizó la barcaza drone debido a la trayectoria elegida para el lanzamiento.

Curiosamente, esta es la unidad A de un par de satélites: la unidad B se lanzará en cinco años y permitirá un monitoreo extendido, así como la mejora de las tecnologías utilizadas. Considerando la importancia (en varios aspectos) del cambio climático, contar con una herramienta extra para comprenderlo es fundamental no solo en términos científicos sino también sociales.

Después de abrir los carenados (las cubiertas que protegen la carga, en este caso el satélite) se realizó correctamente la liberación de la segunda etapa y también la comunicación con la base terrestre en Alaska se realizó como se esperaba. Por tanto, el lanzamiento de puede considerarse, en la actualidad, un éxito. Ahora todo lo que queda es entrar en la fase operativa real de la misión principal.

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