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La impresionante película de Los Olvidados del iconoclasta Luis Buñuel, cumple 70 años

El escándalo que causó en la sociedad y la intelectualidad mexicana en 1950 hizo que Luis Buñuel fuera visto como una persona non grata ya que se atrevió a romper los paradigmas no realistas de lo que se creía que era México.

Luis Buñuel dedicó años a recorrer barrios marginales de la Ciudad de México con el fin de atestiguar la realidad de millones de personas precarizadas, evidencia viva de una modernidad que marcaba profundamente la división entre poseedores y desposeídos, entre la opulenta clase política y empresarial en el gobierno de Miguel Alemán… y los demás, separados sólo por algunos kilómetros en la gran ciudad.

El barrio de Nonoalco, la plaza La Romita y una ciudad perdida en Tacubaya fueron la inspiración para contar sin moralismo un drama social, la cara más oscura de la pobreza de la juventud empujada a la violencia y al crimen por la desigualdad, historia detonada por el hallazgo de un niño encontrado muerto entre cerros de basura, hecho registrado por un reformatorio.

Haciendo equipo con el productor Óscar Danciger, el guionista Luis Alcoriza y los actores Roberto Cobo, Miguel Inclán, Stella Inda, Alma Delia Fuentes y Alfonso Mejía, la película que en un inicio se llamaría La manzana podrida fue rodada en 21 días, del 6 de febrero al 9 de marzo de 1950, en los Estudios Tepeyac y algunos exteriores como rincones en las colonias Morelos y Atlampa del entonces Distrito Federal, resultando en un proyecto más cercano al neorrealismo italiano que al surrealismo que el director presentó en cintas previas a su llamada “etapa mexicana”, inaugurada por Gran Casino (1947) y El Gran Calavera (1949). Alertado por las intenciones de denuncia social de la película, Jorge Negrete, entonces Líder del Sindicato de Actores, intentó impedir la filmación sin lograrlo.

“Durante los tres años que estuve sin trabajar, pude recorrer de un extremo a otro la ciudad de México y la miseria de muchos de sus habitantes me impresionó. Decidí centrar Los olvidados sobre la vida de los niños abandonados y para documentarme consulté pacientemente los archivos de un reformatorio. Esto es, mi historia se basó en hechos reales. Traté de denunciar la triste condición de los humildes sin embellecerlos, porque odio la dulcificación del carácter de los pobres. Los olvidados es, quizá, mi film preferido”, declaró Buñuel en 1950.

Estrenada el 9 de noviembre de ese año en el cine México, función a la que no acudió ninguno de los responsables por miedo al recibimiento, Los olvidados salió de cartelera a los tres días por la indignación que suscitó y los furiosos ataques de sectores acomodados de la sociedad y la prensa. Incluso se pidió la expulsión de Buñuel en aplicación del artículo 33 de la Constitución, pero para entonces el aragonés ya no era un extranjero, sino naturalizado mexicano.

Pese a las reacciones locales, Buñuel recibió el premio como Mejor director en el Festival de Cannes en 1951, así la película regresó a México y se reestrenó en el cine Prado, ahora sí con exitoso recibimiento del público y la crítica. Por su parte, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas la distinguió con once premios Ariel, incluidos el de Mejor película y Mejor director.

A 70 años de distancia, Los olvidados se ha constituido como un registro del México del Siglo XX y un documento histórico sobre la vida de los niños marginados, encarnados en El Jaibo, El Ojitos, Pedro y El Pelón, personajes de ficción que encuentran reflejo en las grandes urbanizaciones contemporáneas, en un proyecto con visión cruda y realista que conforma una denuncia en el cine sin concesiones morales.

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