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El año de la peste: La película que escribió Gabriel García Marquez y que anticiparía la crisis del COVID-19 en la CDMX

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En 1976 el cineasta, Felipe Cazals, había logrado lo que muy pocos nacionales habían conseguido: lograr tres taquillazos en un solo año. El Apando, Las poquianchis y Canoa, le habían valido no solo un éxito en taquilla apabullante, sino que alrededor del mundo le habían conseguido un sin número de premios y reconocimientos.
Los tres filmes, también habían incomodado a la audiencia que encontraba en estas películas crítica política, social y religiosa, cosa difícil en la cinematografía Mexicana. Lo que mostraba en pantalla era simplemente honesto. Cómo olvidar al sacerdote poblano que en el atrio de la iglesia llamaba a linchar a los trabajadores de la universidad de puebla en Canoa. Por poner un ejemplo.Tan solo dos años después, Cazals se aventuraría a realizar otro filme arriesgado, El año de la peste, basado en un guion del propio García Márquez, el cineasta tomo prestado el argumento del Diario del año de la peste de Daniel Defoe. La idea de una pandemia a nivel nacional en un país tercermundista como México.
La ciencia-ficción bien realizada puede ser una ventana a la crítica y una vista al futuro. Novelas como Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, el día de hoy resultan terriblemente premonitorias.
El filme de Cazals nunca entra en este ámbito, no quiere, prefiere irse de nueva cuenta por la crítica política, que bien funciona, pero a la hora de entrar en la parte social se pierde por completo, y más aún cuando tiene que dar vistas al futuro y esto no es que demerite el filme pero si deja un amargo sabor. Dolorosamente, El año de la peste es uno de los filmes menos logrados de su director. Ya sea por la diversidad de tramas, que nunca cierran y no aportan nada a la historia –el personaje de Daniela Romo está ahí porque sí- o porque algunas no se entienden, resulta extraño que ningún personaje pareciera estar preocupado por lo que sucede, todo parece ocurrir con parsimonia y esto no cuadra cuando los principales hilos conductores del filme son médicos y enfermeras en contacto directo con la peste, quienes nunca salen dañados por la misma. El año de la peste resulta incómodamente premonitoria, ¿será? Una peste que llega de golpe, que cimbra los cimientos de la seguridad social de un país, que al saberse no preparado para eso, decide esconder la realidad, tergiversarla, ocultar las cifras, surge la escasez de alimentos y de insumos, se expone la facilidad que tiene la gente adinerada de contravenir estos dilemas y lo casi imposible que resulta para la gente pobre conseguir alimentos.

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